LOS OFICIOS DE AS BURGAS

El calor natural que desprenden las aguas de As Burgas supuso históricamente un gran ahorro frente a otras fuentes de energía como la leña y el carbón. No es de extrañar, por tanto, que fuera un entorno privilegiado para el desarrollo de industrias artesanales. La aventura la comienzan los panaderos, que de forma tímida, entre los siglos XIV y XV comienzan a instalar aquí pequeños hornos que perdurarán durante siglos.

Ya en el siglo XV comienzan a asentarse también triperos, curtidores y lavanderas. Es común encontrar referencias a los usos «poco higiénicos» de las fuentes, como el lavado de tripas, lo que en el siglo XVI llevaría a la construcción de un gran lavadero de piedra y el ordenamiento de las prácticas presentes en la zona. En la misma época, se construye aquí un matadero, y ya en el XIX una fábrica de curtidos, en el solar que actualmente delimita el área arqueológica de As Burgas y que hoy es un centro educativo.

Esta imagen de los oficios es una de las que más perdura en el imaginario de la ciudad y ha sido retratada en múltiples ocasiones en la literatura y las crónicas de la época. Perduran incluso hasta nuestros días topónimos como el de Casa dos Fornos (Casa de los Hornos) para designar el lugar donde se encontraban hasta hace pocos años las panaderías.

En el pozo pilón Surtidor, que está cerrado con rejas, penetran a ciertas horas del día las mujeres a preparar las tripas y otras menudas vísceras que constituyen su comercio, quedando las manos de vaca, carnero, etc., perfectamente limpias sólo con sumergirlas un par de veces en el pilón, y en el estanque lavadero se ocupan unas cien mujeres diariamente en la limpieza de ropa. En los pequeños pilones receptores del agua sobrante que cae de las fuentes se escaldan las aves muertas, que sólo una vez sumergidas queda mondada la pluma. Destínanse esta agua para calefacción individual en las oficinas y despachos particulares y públicos, encerradas en caloríferos, sirviendo hasta para calentar las camas cuando más arrecian los fríos del invierno. En las tahonas, úsanlas los panaderos para la fácil y pronta operación de suavizar la masa.

Geografía General del Reino de Galicia.Vicente Risco, 1925

Estas Burgas de antaño se encontraban rodeadas de huertas y vegetación, un paisaje casi selvático que junto al vapor de las fuentes, fueron guarida de los conocidos «Graxos das Burgas», una banda de jóvenes ladronzuelos que tenían aquí su «Casino», como les gustaba llamar a sus cuevas excavadas alrededor de los manantiales. El escritor Valentín Lamas Carvajal los inmortalizó con su pluma, creando una nueva mito para las fuentes que muchos autores han seguido retratando después.

El entorno de los manantiales se trasforma radicalmente con la reforma acometida en los años 80, que afecta especialmente a la Burga del Medio (hoy la estación termal) pero en la memoria de muchos ourensanos y ourensanas aún se mantienen aquellas Burgas, escenario de muchos juegos infantiles.

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